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domingo, 27 de agosto de 2017

"La búsqueda"

La leyenda de Alfonso Lara Castilla, que cuenta la vida de un águila. Un señor encontró en un valle un huevo de águila y lo llevó al gallinero. Del huevo salió un aguilucho que se arrastraba por el gallinero, con el vuelo raso y entre el estiércol.Hasta que un día el aguilucho, convertido ya en águila, reconociendo sus capacidades, salió del gallinero, consiguió abrir sus alas, volar por los cielos y alcanzar su propio lugar, la cima de la montaña.
Imagen Aciprensa

Así sucedió con Agustín, (hoy San Agustín), quien se arrastró por su propio cautiverio durante su juventud, hasta que conociendo sus capacidades, como el águila, aprendió a volar alto. Voló tan alto que se le conoce como el "Águila de Hipona".

Como le pasó al águila en el gallinero, y a Agustín en su juventud, pasa con ciertos jóvenes con espíritu de dependencia, de conformismo, de mediocridad, en una actitud de espera, que se ven presos y arrastrados, sin utilizar sus facultades y talentos. A veces, los jóvenes sacrifican sus ideales, por los beneficios de una engañosa y pasajera seguridad.

Muchos jóvenes desperdician y derrochan todos los dones que les fueron otorgados y aún así creen estar viviendo; trabajan, gozan, sufren, intentan amar, pero no luchan por la vida, solo vegetan y se sienten vacíos. Por eso, hemos de preguntarnos: ¿Quién soy yo? ¿Cuál es mi naturaleza? ¿Por qué he tenido miedo de enfrentarme a la vida? ¿Por qué me he dejado arrastrar hasta llegar a ser un mediocre?

¿Por qué vuelo bajo como una gallina y no alto como un águila?

Es por el autoconocimiento que el joven puede tomar conciencia de sus facultades y volar alto.

domingo, 15 de mayo de 2016

Dones del Espíritu Santo

Los dones del Espíritu Santo son: sabiduría, entendimiento, consejo, ciencia, fortaleza, piedad y temor de Dios.

Imagen: Milicia de Cristo Blog
Necesitamos el don de sabiduría, para saber dirigir nuestras acciones a Dios. El don de entendimiento para comprender mejor su voluntad. El don de consejo para saber evitar el mal y guiar a otros hacia el bien. El don de fortaleza para evitar el mal y superar las tentaciones. El don de ciencia para conocer bien las cosas de Dios. El don de piedad, para que desde hoy, pueda agradar a Dios y sea fiel en todo a su voluntad. El don del santo temor, que me ayude a respetarte.

El Espíritu Santo nos enseña todas las cosas, toda la verdad. No podemos ir solos en medio de la vida. El Espíritu Santo es el regalo de Cristo a los hombres. Es el que viene cuando nosotros suplicamos, el que nos consuela cuando estamos llorando, es el que nos ilumina cuando todo es noche y tiniebla. Él es el Dios que se acerca, el que llega al hombre después de que Jesucristo subió al cielo.