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sábado, 1 de julio de 2017

Santos Pedro y Pablo Apóstoles y Mártires

San Pedro y San Pablo son dos grandes pilares de la Iglesia Católica, y por supuesto de nuestra fe cristiana. Estos dos apóstoles, testigos de Jesucristo, sufrieron el martirio en Roma. San Pedro muriendo crucificado cabeza abajo, y San Pablo murió decapitado.
San Pedro y San Pablo - Imagen Aciprensa

Todos sabemos que San Pedro fue un humilde pescador, impulsivo, ignorante, tosco, iracundo, desconfiado, rudo, pero sincero muy bueno y de una fe firme. San Pablo, un hombre culto perseguidor de los cristianos, perteneció al grupo de los fariseos y una vez convertido, pasó a ser un gran seguidor y apóstol de Jesús de Nazaret. De perseguidor de los Nazarenos, se convirtió en apóstol del Evangelio de Jesús, testigo de la vida resucitada y resucitadora de Cristo. San Pedro es la "roca" sobre la cual Jesús edifica su Iglesia, y el poder del infierno no la derrotará. |


San Pedro y San Pablo no temieron entregar su sangre por el anuncio de la verdad hecha carne.

miércoles, 29 de junio de 2016

Fiesta de San Pablo

El 30  de Junio se celebra la fiesta de San Pablo. Él no fue apóstol. Fue educado en la exacta observancia de la Ley. Perseguía a los cristianos. Un día le dieron cartas para los hermanos de Damasco y él salió para detener a los cristianos que allí había y traerlos encadenados a Jerusalén para que fueran castigados. Y se dirigió a esa ciudad.

Conversión de Pablo:
San Pablo (óleo de El Greco)
Iba de camino y ya estaba cerca de Damasco cuando, de repente, a eso del medio día, una gran luz que venía del cielo me envolvió con su resplandor. Caí al suelo y oí una voz que me decía: "Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues?" Yo respondí: "¿Quién eres Señor?" Él dijo: "Soy Jesús, El Nazareno, a quien tú persigues" Los que me acompañaban vieron la luz y se atemorizaron,pero no oyeron la voz del que me hablaba. Yo le dije: "Señor: ¿qué debo hacer?" El Señor me respondió: "Levántate y sigue tu camino a Damasco; allí te dirán lo que debes hacer." Como me había cegado el resplandor de aquella luz, llegué a Damasco llevado de la mano de mis compañeros.

Allá me fue a visitar un tal Ananías. Era un hombre piadoso según la ley, estimado por todos los judíos que vivían allí. Me dijo: "Saulo, hermano mío, recobra la vista" y yo en ese mismo momento pude verlo. Entonces agregó él: El Dios de nuestros padres te eligió para que conocieras su voluntad y vieras al Justo y oyeras su propia voz. En adelante tú serás su testigo ante todos los hombres, para decirles cuanto has visto y oído. Y ahora, ¿qué esperas? levántate, bautízate y lávate de tus pecados  invocando su nombre.

Hacia dónde te quieres dirigir cuando tu vida llegue a su fin? Solo hay dos caminos. Pablo entendió el mensaje de Jesús: de perseguidor pasó a ser el defensor y predicador del Evangelio. Es un buen negocio desgastarse por Dios para ir al cielo.