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miércoles, 6 de julio de 2016

La Santa Misa

"El hombre debería temblar, el mundo debería vibrar, el Cielo entero debería conmoverse profundamente cuando el Hijo de Dios aparece sobre el altar en las manos del Sacerdote".

                                                                                                     San Francisco de Asís.

San Francisco de Asis (Óleo de Cigoli)
Sin la Eucaristía la iglesia sería un mundo sin sol. El sacerdote se convierte en un Cristo cuando consagra, perdona pecados y administra sacramentos. Si no hay sacerdotes , no hay iglesia, no hay Eucaristía.

El más maravilloso de los milagros en la Santa Misa es el momento de la Consagración. El sacerdote tiene dignidad y poder para hacer bajar a Jesús  del cielo, y traerlo entre sus manos diariamente. Estás consciente de la presencia de Jesús Eucaristía?
Jesús Eucaristía

¡Cuánta superficialidad en las misas a las que asistimos! ¡Cuánta ignorancia sobre nuestra iglesia y sobre los Sacramentos! ¡Cuánto desperdicio en querer instruirnos y culturizarnos en las cosas del mundo, que en un momento pueden desaparecer sin quedarnos nada, y que al final de la vida no nos sirven ni para alargar un minuto a nuestra existencia! Y sin embargo de aquello que va a ganarnos un poco del cielo en la tierra y luego la vida eterna, no sabemos nada.

Si no fuera por la Santa Misa, el mundo se habría hundido y para siempre bajo el peso de sus pecados. A cada momento del día y de la noche, se alza de la tierra al cielo una HOSTIA, con las apariencias de pan, un Cáliz, con el contenido aparente de vino,¡verdadero misterio de fe! No son más que el Cuerpo y la Sangre de Jesús que el sacerdote ofrece al Padre por la salvación del mundo.

Oremos por nuestros sacerdotes. Detrás de ellos hay demonios luchando para hacerlos caer. A un sacerdote no lo reemplaza un rey, un gobernante, un presidente, un príncipe, un ministro; tiene triple poder: enseñar, dirigir y santificar. En cambio un sacerdote si puede reemplazar a todos esos personajes.







martes, 7 de junio de 2016

Saben lo que es la Santa Misa?

La Santa misa es una renovación incesante del sacrificio del Viernes Santo; un diluvio de gracia que parte de la Cruz; un Gólgota siempre presente: Jesús, que se sacrifica incesantemente en medio de nosotros. Demasiados cristianos, asistimos a la Santa Misa como a una simple plegaria dominical, sin darnos cuenta que es fuente de vida,inmolación perenne de una Víctima Divina , aunque de manera incruenta, para los pecados y maldades de los hombres de todos los tiempos y de todos los lugares. A cada momento del día y de la noche, se alza de la tierra al cielo una Hostia, con las apariencias de pan, un Cáliz, con el contenido aparente de vino, ¡Verdadero misterio de Fe! No son más que el Cuerpo y la Sangre de Cristo que el sacerdote ofrece por la salvación del mundo.

La Misa de Paulo III Farnesio
Si no fuera por la Misa, a estas horas el mundo estaría más perdido de lo que está. El Cura de Ars decía: La Santa Misa, alegra toda la Corte Celestial, alivia a las pobres almas del purgatorio,atrae a la tierra toda clase de bendiciones, y es la oración que da más gloria a Dios. Si comprendiéramos y aprovecháramos esta doctrina, no seríamos tan miserables ni nos alejaríamos tanto de los caminos que al cielo conducen. ¡Dios mio,cuántos pobres junto a un tan gran tesoro!

¿Asistes a la Santa Misa con las mismas disposiciones con las que la Virgen Santísima estaba en el calvario, tratándose de la presencia de un mismo Dios y de la consumación de igual sacrificio?

Se cuenta de un hombre que no sabía leer, y no obstante, acostumbraba llevar siempre a misa un cuaderno con páginas de distinto color: negras, rojas y doradas. Le preguntaron de qué le servía aquel librito, y contestó: "Al principio de la misa miro una página toda negra, que me recuerda mis pecados, y procuro arrepentirme de ellos hasta el ofertorio. Después cuando Nuestro Señor renueva el sacrificio del Calvario en la Consagración, me fijo en las páginas rojas, para acordarme de la preciosísima misericordiosamente derramada. Y al acercarse la comunión, miro las letras doradas que me hacen pensar en la felicidad de recibir a Nuestro Señor y en el gozo de estar con Él para siempre en el cielo".