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martes, 21 de noviembre de 2017

Presentación de la Santísima Virgen María.

Presentación de la Virgen María - Imagen Aciprensa
La presentación de la Santísima Virgen María que se celebra el 21 de Noviembre, tiene una gran importancia, no solo porque en ella se conmemora uno de los "misterios" de la vida de la que Dios eligió a María como Madre de su Hijo y como Madre de la Iglesia, también se alude a la "Presentación" de Cristo y de nosotros al Padre.

La presentación de María en el templo no lo narra ningún texto de la Sagrada Escritura. De esta celebración hablan con muchos detalles los apócrifos, estos son escritos muy antiguos. Pues bien, esos apócrifos dicen que se hizo con pompa. María según la promesa de sus padres San Joaquín y Santa Ana, fue llevada al templo a los tres años, no solo para cumplir con una tradición del pueblo de Israel, sino  con el fin de consagrarla al Señor desde su infancia, para reiterar que su amor más grande era para el Señor de Señores, para el Rey de Reyes porque desde el primer instante de su concepción Inmaculada estaba llena de gracia.

Estos años de vida, hasta el momento de su matrimonio con San José, María preparó su cuerpo y sobre todo su alma, para recibir al Hijo de Dios, viviendo en sí misma la palabra de Cristo; "Bienaventurados más bien los que escuchan la palabra de Dios y la practican"

María amaba el silencio, "guardaba todas las cosas en su corazón", y durante este tiempo dispuso en recogimiento su alma para cumplir con la voluntad del Señor. Sigamos el testimonio de la Madre del Redentor, imitemos sus virtudes y sirvamos con generosidad en el templo del Señor.


miércoles, 1 de noviembre de 2017

Solemnidad de Todos los Santos

El Papa Benedicto XVI enseñó que el significado de esta solemnidad es "contemplar el luminoso ejemplo de los Santos", quienes suscitan en nosotros el gran deseo de imitarlos en el vivir cerca de Dios.

Día de todos los Santos - Imagen Aciprensa
Todos estamos llamados a ser santos. ¿Cómo llegar a serlo? Para ser santos no es preciso realizar acciones y obras extraordinarias, ni poseer carismas excepcionales; es necesario creer en Jesús, creerle a Jesús, escuchar, obedecer a Jesús y seguirlo sin desalentarse. Esa innumerable muchedumbre de Santos que pueblan el Reino de los Cielos "que está en presencia del Cordero" comprende a todos los "siervos de Dios", a los que la iglesia ha decretado este título mediante la canonización, y a cuantos, en número inmensamente superior, han alcanzado la meta de la salvación, la eterna visión beatífica de Dios. Hoy todos estos santos  que tuvieron fe en la promesa de Cristo, a pesar de las fáciles seducciones del mal y de la aparente derrota del bien, "se alegran y exultan" por la gran recompensa que les ha hecho un Rey incomparablemente misericordioso y generoso.  Es la oportunidad precisa para que nos cuestionemos como cristianos. ¿Somos de aquella mayoría que camina hacia adelante porque eso hacen todos? O somos de aquellos que damos testimonio hasta las últimas consecuencias y no nos dejamos amedrantar por las persecuciones o las dificultades.

El Evangelio presenta el itinerario que debemos seguir para ser santos y encontrarnos un día con nuestro Creador: las bienaventuranzas, que se resumen en ayudar,consolar,confiar, orar y servir sin condición.

Busquemos el tiempo antes de que se acabe el tiempo para limpiarnos con el Sacramento de la Reconciliación (Confesión) y demos el primer paso para nuestra santidad, viviendo lo que Jesús nos dice a través de la lectura de la Sagrada Escritura. No amamos a Jesús porque no lo conocemos.

martes, 3 de octubre de 2017

Mi ángel irá por delante

Ángeles custodios - Imagen Aciprensa
El pasado 2 de octubre celebramos la fiesta de los ángeles custodios o de la guarda. La doctrina católica afirma la existencia y la compañía de los ángeles y nos instruye sobre su ser y función a partir de la Sagrada Escritura.

La lectura del libro del Éxodo 23,20- 23 nos recuerda que Dios, en el camino de la vida, envía un ángel por delante para que nos cuide.

Así dice el Señor: "Voy a enviarte un ángel por delante, para que te cuide en el camino y te lleve al lugar que he preparado. Respétalo y obedécelo, no te rebeles, porque lleva mi Nombre y no perdonará tus rebeliones. Si lo obedeces fielmente y haces lo que yo digo, tus enemigos serán mis enemigos y tus adversarios serán mis adversarios. Mi ángel irá por delante".

Oremos con frecuencia al ángel de la guarda. Son seres espirituales, intelectuales, superiores en fuerza y poder a los hombres, que contemplan constantemente el rostro de Dios.

Oraciones cortas al ángel de la guarda fáciles de memorizar.

1) Ángel de mi guarda, vela sobre mí cuando duermo y fortaléceme durante el día en el cumplimiento de mis deberes.
2) Ángel de Dios, mi defensor, mi vigilante, mi centinela, gracias te doy, porque siempre estás a mi lado.
3) Ningún espíritu, demonio o ángel malo, tendrá poder sobre mí, pues me protege la mano del Señor.

sábado, 27 de mayo de 2017

Cristo en su Ascensión, muestra nuestro destino: La Patria Celestial.

La  iglesia ha trasladado la solemnidad de la Ascensión del Señor, que se celebra un jueves, al séptimo domingo de Pascua.

Ascensión del Señor. Imagen Aciprensa
El libro de los Hechos de los Apóstoles (1,1-11) nos relata cómo los discípulos quedaron asombrados contemplando la Ascensión de Jesús, y de inmediato se le aparecieron "dos hombres vestidos de blanco" que les preguntaron: "¿Por qué permanecen mirando al cielo? Este Jesús que ha sido llevado al cielo, volverá así como lo han visto marcharse". También el Evangelio de San Mateo nos cuenta  como el Señor Jesús, al ascender, le dice a sus discípulos: "Yo estoy con ustedes todos los días hasta el fin del mundo ". Estas descripciones de la Sagrada Escritura se convierten para nosotros en fuente de esperanza, porque nos aseguran que Cristo no se fue para dejarnos solos, sino que ascendió a los cielos para mostrarnos  cuál es el verdadero destino de los hijos de Dios: entrar en el santuario del Padre, la patria celestial.

Por otra parte, las palabras de los hombres de blanco hacia los discípulos deben resonar en nuestras mentes para que nos sitúen en la realidad y recordarnos que no debemos quedarnos mirando al cielo, sino volver la mirada al mundo con el compromiso de trabajar por el Evangelio para ser dignos de la gloria celestial, porque con la fiesta de la Ascensión del Señor, vamos afirmando que nuestro camino no acaba con la muerte y en la nada, sino que nuestra vida se dirige a la gloria del cielo y a la plenitud de la paz.